Una travesía bien planificada es sinónimo de seguridad y disfrute.
La improvisación es el enemigo número uno del navegante.
Antes de soltar amarras, dedica tiempo a preparar la ruta, conocer el parte meteorológico y prever posibles imprevistos.
🧭 1. Define el destino y conoce la zona
Estudia la carta náutica del área por donde vas a navegar.
Identifica:
- Puertos, fondeaderos y puntos de recalada.
- Boyas, bajos y zonas prohibidas.
- Alternativas seguras en caso de mal tiempo.
💡 Usa herramientas digitales como Navionics, Windy o Windguru para familiarizarte con el entorno.
🌦️ 2. Consulta la meteorología
Nunca te fíes del cielo despejado a la salida.
Revisa siempre:
- Parte meteorológico oficial (AEMET o Puertos del Estado).
- Dirección e intensidad del viento.
- Altura de ola y mar de fondo.
- Probabilidad de tormentas o niebla.
⛽ 3. Calcula combustible y autonomía
Aplica la regla de seguridad:
“Un tercio para ir, un tercio para volver, un tercio de reserva.”
Comprueba:
- Consumo por hora del motor.
- Capacidad real del depósito.
- Existencia de estaciones de servicio en ruta.
📡 4. Comunicación y seguridad
- Informa a alguien en tierra de tu plan de navegación (destino, hora prevista de regreso).
- Mantén la radio VHF encendida y sintonizada en el canal 16.
- Lleva cargado un teléfono móvil estanco.
- Si vas lejos, considera llevar un localizador GPS (EPIRB o PLB).
🧭 5. Errores comunes del navegante novel
- No tener plan alternativo en caso de mal tiempo.
- Salir sin revisar combustible o documentación.
- No comprobar que todos los chalecos están a bordo.
- Fiarse de la intuición en vez del parte meteorológico.
⚓ Resumen práctico
- Planifica con margen y revisa la previsión hasta el último momento.
- Anota tus puntos de recalada y posibles refugios.
- Comunica tu plan de navegación.
- No subestimes el mar, ni sobreestimes tu experiencia.
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